Daslaya-Kendrakan 

   Origen e historia del Bullmastiff  

Como su nombre indica, el Bullmastiff proviene del cruce entre un Bulldog y un Mastiff. Durante la segunda mitad del siglo XIX, los guardabosques de los grandes terratenientes ingleses, enfrentados a los cazadores furtivos, tan numerosos como decididos, se vieron en la necesidad de contar con perros capaces de ayudarles en la vigilancia nocturna y llegado el caso, neutralizar a los furtivos.

Pero en aquella época no existía ninguna raza que pudiera realizar dicha labor; de modo que intentaron diferentes cruces entre razas de perros de gran estatura que fueran valientes y tuvieran empuje, pero los únicos que cumplían estos requisitos eran los de tipo Mastiff o los nacidos del cruce entre Mastiff y Bullodg.


Hay que tener en cuenta que los Mastiff y los bulldogs de aquella época no tenían mucho que ver con los de ahora. Así, el Bulldog, cuyo nombre se debía a los combates que libraba con los toros, se parecía más a un bóxer, que a los actuales Bulldogs, y por lo que respecta al Mastiff, tenía un aspecto poco homogéneo, su tipo distaba mucho de estar fijado, y al igual que ocurría con el Bulldog, estaba en trance de desaparecer. Pero así con este cruce se obtenían perros mucho más poderosos que los Bulldogs y de menor tamaño que los Mastiff pero más vivos y con un olfato muy agudo.


Pero hubo que esperar hasta principios del siglo XX para que los guardabosques pudieran presentar el resultado de una paciente selección, el Game- Keeper’s Night Dog (perro Vigilante Nocturno de la Caza), un animal que podía llegar a pesar entre 60 y 70 Kg., de capa atigrada (poco visible por la noche) y más parecido al Mastiff que al bulldog (parece ser que tenia un 60% de Mastiff y un 40% de Bulldog), aunque es probable que para afinar su olfato se recurriera al Bloodhound, considerado el rey de los perros sabuesos.


En la selección de este perro se pusieron en práctica todos los medios posibles para conseguir que fuera ágil, poderosos, incorruptible, valiente hasta el punto en que se convirtió en un perro impresionante. No obstante estos perros no tenían todavía un tipo muy homogéneo. Algunos parecían perrigalgos, y otros tenían aspecto de Dogo de Burdeos, pero según fue pasando el tiempo se consiguió el aspecto que tienen hoy día, y así se aceptó en 1924 registrar en el Kennel Club los ejemplares que no tuvieran ningún antepasado Mastiff o Bulldog en las tres generaciones anteriores de su genealogía.

Para todo esto fue necesaria una selección rigurosa, que consistió en que de cada camada sólo se conservara un cachorro, el más fuerte y dinámico, al que desde muy joven se le prestaba una atención especial, se le daba una alimentación escogida y abundante. Vivía en casa y se le evitaba cualquier esfuerzo. A los cuatro meses se le acostumbraba a los animales domésticos y salvajes que encontraría después en su trabajo, también se le acostumbraba al ruido de disparos, se le hacia cruzar diversos obstáculos como zanjas, ríos, vallas y muros, en resumen se le convertía en un atleta capaz de perseguir al furtivo más espabilado hasta la fin del mundo. Tras haberlo acostumbrado a llevar bozal, a los ocho meses se le entrenaba a perseguir a un hombre en el campo.

El hombre daba algunos golpes con un junquillo (primero ligeros y luego cada vez más fuertes) para despertar la agresividad del perro de noche que entonces aprendía a saltar y a inmovilizar al que hacia el papel de furtivo, pero nunca a morder. La formación del perro terminaba al año y medio, una vez que había aprendido a atacar e inmovilizar a un hombre armado.

 Primer standard  

El primer estándar de la raza se redactó en 1926 y fue revisado posteriormente en 1943,1956 y 1994. En el 1928 se otorgan los primeros Certificados de Campeonato en Exposición valederos para el Campeonato Nacional Ingles.